martes, 5 de octubre de 2010

Consumo de energía per capita y desarrollo social

 La energía es imprescindible para el desarrollo y para prestar los servicios que satisfagan las necesidades humanas básicas, como el acceso al agua potable, la salud, la vivienda y, en general, un nivel de vida mejor.
"Consumo de energía per cápita" se refiere al consumo de energía promedio de cada habitante de un país o región en particular.
"Per cápita" es una locución latina de uso actual que significa literalmente por cabeza y, generalmente, se utiliza para indicar la media por persona en una estadística determinada.
Así pues existe el "ingreso per cápita" que es los ingresos de una población divididos entre la propia población para determinar el ingreso promedio.
Están también el "producto interno bruto per cápita" o el "consumo per cápita de alcohol" o cualquier cosa que te imagines.
La energía subyace en toda acción. No existe acción sin energía que provoque el cambio, así que para extraer los materiales, para cambiarlos de composición o de forma, para transportarlos, para consumirlos y para desecharlos se requiere energía. Si ello es así, es sorprendente el poco valor que le damos a la energía, que, medida en términos económicos, supone alrededor del 5% de nuestro Producto Interior Bruto. No parece que la humanidad vaya a renunciar a corto plazo al modelo de desarrollo que consiste en estimular continuamente la oferta de productos y servicios a la mayor cantidad de personas. Incluso no sería ético hacer ignorante a una parte de la humanidad de las ventajas que tiene la otra parte. Al fin y al cabo el cerebro humano es la máquina más compleja y perfecta de que tengamos noticia, por tanto es el mejor recurso disponible. Así que hacer crecer en cantidad y en calidad a los seres humanos no puede ser más que positivo.
El consumo per cápita de energía es muy desigual en el mundo. Transporte, industria y vivienda son, por este orden, los sectores de consumo más importantes. En los países más ricos el sector de los transportes (azul) tiene un consumo per cápita diez veces superior al que este sector tiene en los otros países. El consumo en el sector del comercio y de los servicios públicos (amarillo), que es importante en los países más ricos, apenas lo es todavía en el conjunto del resto del mundo.
BIBLIOGRAFIA

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